Por Bruno Bosio

Lo que sigue, más que una reflexión es una narración de pequeños sucesos vividos en primera pesona.


Enero de 2013, centro de Florianópolis, Estado de Santa Catarina, Brasil.

Una vez estaba sentado al cordón de una avenida esperando la puesta del sol, presenciando el atardecer desde ojos urbanos. En el semáforo de la esquina, un malabarista salteño impresionaba con su magia aérea a los conductores de todo tipo de vehículos. Con solo treinta segundos de descanso en el color verde, al clavarse la luz roja, el artista deslumbraba los rostros de los más variados personajes que pasaban. Hasta las miradas más indiferentes eran robadas por lo menos dos segundos por las difíciles acrobacias malabarísticas. Luego de media hora de constante trabajo, viene a sentarse a mi lado a descansar. Dos artesanos colombianos que venían caminando con sus parches, también hacen parada a nuestro lado. Después de compartir unos mates, charlas en semigritos por estar al lado de una avenida y otras cosas más, nos sorprende la mirada de un hombre parado enfrente de nosotros que parecía estar escuchando nuestra conversación. Me acerco a hablar con él y luego de aclararle nuestras nacionalidades, en un rebuscado portuñol, exclama sorprendido: ¿Qué hacen dos argentinos junto a dos colombianos? ¿No están sus países en guerra? Dijo que lo había visto en la televisión.

P1060427

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s