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¿Qué significa cruzar una frontera? Un cruce de fronteras puede ser la operación más insignificante y olvidable que pueda sucederte….o quizás no. Fronteras, esas líneas imaginarias trazadas en un mapa a veces a miles de kilómetros de ellas, y que tantas guerras, odios, separaciones y problemas han causado (y causan) dividiendo geográficamente a los pueblos. Si venís viajando por tierra, algunos cruces no representan grandes cambios ni en la cultura, ni en el idioma – alfabeto,  ni el paisaje, ni en la religión. Fronteras impuestas y simbólicas. Se me vienen a la mente, los pasos fronterizos de la Quiaca (Argentina) – Villazón (Bolivia) o Colón (Argentina) – Paysandú (Uruguay), fronteras que dividen pueblos hermanos con mucha historia, lengua, y cultura en común. Fronteras que se atraviesan pero las idiosincracias de los pueblos siguen siendo las mismas, o varían muy poco. Así como esos, podríamos nombrar decenas de otros ejemplos en todo el mundo.

Pero otros pasos fronterizos son diferentes, plantean cortes abruptos y pueden generar un cambio radical con lo que veníamos viendo. El cruce de ese límite, de ese río, de esa montaña que divide dos países, ese viejo puente de doscientos metros que separa a dos poblados, a veces también separa dos mundos, dos gobiernos, dos realidades, dos o más cosmovisiones y religiones, un mundo de culturas que a pesar de sus diferencias pueden entenderse y conservar su amistad en esa diversidad, ya que alguna vez, allá en épocas del imperio persa estuvieron unidas en un destino común y luego se vieron separadas… El venir viajando lento y por tierra, y de repente cruzás este tipo de frontera, desafía nuestra capacidad de adaptación a muchos cambios simultáneos y repentinos. Este es el caso de la frontera de Armenia con Irán.

COMO LLEGAR DESDE TABRIZ A NORDUZ:

Tomamos un taxi en Tabriz y le pedimos que nos lleve a la terminal de buses a Jolfa. Desde el centro nos cobró 100.000 rials (2 dólares). No sabemos exactamente donde queda pero con preguntar a los taxistas enseguida se consigue alguien que te ubique. Para superar la barrera idiomatica a la hora de regatear y teniendo en cuenta la buena onda de l@s iraníes con l@s turistas (en Tabriz por ejemplo el transporte público es gratuito para foráneos) aplicamos la técnica de mostrar el billete que estamos dispuestos a pagar por el viaje. Regla de oro: Siempre acordar el precio antes de subirse y que quede claro si es para el viaje o por persona, ya que muchas veces cuando llegás te dicen…“ahh no, es 100 mil cada uno”.

Llegamos a la terminal donde se acercaron muchos taxistas para ofrecernos el viaje hasta Jolfa. Les damos las gracias pero queremos ir en autobus. En la oficina donde venden los tickets nos dicen que sale uno en 5 minutos a un pueblo 10 km antes de Jolfa. Lo tomamos y nos salió 70.000 rials (1 euro, Mayo de 2018) cada uno. Tardó dos horas en recorrer los 120 km y llegó a Hadishahr. De ahí mismo salen taxis hasta Nurduz. Regateamos el viaje de 50 km por 100 mil rials cada uno, pero creemos que se puede conseguir a menos.

Aprendimos que muchxs iraníes necesitan tiempo para procesar si les conviene o no el negocio y no les gusta ser presionadxs, al fin y al cabo regatear es un arte y siempre debería concluir con una sonrisa y apretón de manos, aunque a veces no sea así.

REGATEO: Consideramos importante hablar del regateo porque forma parte de la cultura de muchos países y si no aprendes a tener tacto para estas cosas, siempre vas a terminar pagando mucho más o enojándote innecesariamente. Si la cosa se pone “áspera”, hay que entender que no es una agresión sino parte de un “juego” que nos desafía a actuar con inteligencia, firmeza y equidad. Lo mejor es encontrar el punto de equilibrio donde ambas partes sienten que el negocio es justo y beneficioso para todos.

En el mismo taxi viajaba un chico armeno que nos regaló dos especies de huevos kinder con forma de mamushka. Con chocolates y juguetes adentro. Linda bienvenida que sería el primero de tres chocolates que recibiríamos ese día.

CRUZANDO EL FAMOSO LÍMITE TERRITORIAL

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El caudaloso río Aras divide Armenia de Irán

Llegamos a la frontera después de atravesar impresionantes paisajes de montañas, un río caudaloso y un fondo de grandes picos nevados. Antes de llegar a la oficina de inmigraciones hay dos casas de cambio, unas verdulerías y venta de otros productos para el hogar, también hay muchos “arbolitos”, gente que cambia riales iraníes por drams, con los que también se puede regatear. Es bueno chequear en internet antes de perder toda conexión, cuánto está el cambio.

El paso de frontera es bastante simple en el caso de lxs argentinxs, te sellan los pasaportes de salida si les contestás el nombre completo de tu padre. Hay una sala de descanso. Te pasan el equipaje por un escaner. Luego cruzás un puente y las mujeres a la mitad del mismo se pueden liberar del Hiyab y las mangas largas. La oficina de inmigracion del lado de Armenia es muy rápida aunque las caras serias de los policías intentan generar un poco de escarmiento como en casi todas las fronteras del mundo. La llave para pasar rápido consiste en una actitud distendida, relajada, respondiendo con seguridad lo que pregunten y sin hacer chistes a menos que el policía los haga primero. También chequean el equipaje pero no son para nada estrictos, la gente que iba a nuestra par llevaba de todo sin que les revisen nada.

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UN BRINDIS DE BIENVENIDA EN ARMENIA

Ya iba cayendo el sol cuando terminamos de cruzar la frontera. Aunque en otros lados no suceda, en este borde, con el solo hecho de cruzar un río, muchas cosas van a cambiar. Atrás quedan las mezquitas sonando al son de los cinco rezos diarios, las alfombras persas, los grandes bazares, la lista de palabras que aprendimos en farsi, el caótico tránsito, los Hijab obligatorios y chadores en las mujeres, las largas rondas de tés, la extrema hospitalidad kurda e iraní, entre muchas otras cosas. No se puede dar vuelta la página tan facilmente después de tantas vivencias atravesadas en el país. En “40 días en Irán, un viaje en otro tiempo” podés encontrar una primera aproximación a esas experiencias.

En esta frontera, lo que parece un simple paso para cruzar un puente puede significar mucho más de lo que imaginábamos, y este ínfimo cambio territorial, pero gran cambio cultural, nos llevaría unos largos días procesar. Idioma nuevo, alfabeto nuevo, cultura armenia mezclada con algunos tintes intáctos de su pasado reciente soviético, religión cristiana e iglesias del siglo VIII, vestimenta “a la occidental”, geografía y paisajes montañosos (más de la mitad del país se ubica entre montañas), una gastronomía particular… y así la lista continúa.

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Alfabeto armenio, indescifrable a simple vista. De fondo, algo que no veíamos hace más de cuatro meses: una iglesia cristiana.

Agarak es la primera ciudad del lado de Armenia. Después de liberarnos de un taxista un tanto acosador (vestido de policía), seguimos caminando en busca del “Hostel Samuel” que figuraba en el mapa de maps.me a tan solo 150 metros de la frontera. La gente que nos cruza en auto se muestra servicial y nos ayudan a encontrar el lugar. Cuesta arriba con las mochilas, pensamos que con lo que nos costó llegar, el hostel debería ser gratis. Y cuidado con tus palabras porque se hacen realidad. Llegamos y el dueño muy simpático, habla algo de inglés y su agradable hija mucho más. El clima estaba perfecto, el hostel costaba 3000 dirams cada uno (5 euros por persona), preguntamos por lugar para acampar y dijo “Sí, en donde quieran, es gratis”.

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Hostel “Samuel”. Los típicos autos de orígen soviético “Lada” abundan por las calles de Armenia

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Siguiendo los consejos de un abuelo ubicamos la carpa donde no corriera riesgo de inundarse en caso de lluvia. Pero la noche se veía estrellada e iluminada con luna creciente. Nada que temer. Nos ofrecen usar el baño con inodoro y papel higiénico. Vaya milagro! Cuánto lo añorábamos después de meses de estar usando letrinas.

Preguntamos por la posibilidad de cenar y una abuela muy tierna desplegó un menú de papas y pollo con cebolla al horno, ensalada de pepinos, hojas verdes y tomates de la huerta, queso panir y yogurth natural con un pan casero de yapa. Con cierta timidez Bruno pregunta si se puede comprar cerveza. Vahid sonríe y se aparece con tres birras armenas deliciosas. No lo podemos creer. Dos meses y medio sin probar una malta con alcohol. Brindamos en tres idiomas! Nuestro anfitrión aclara que en Armenia tienen buena cerveza, pero el coñac es lo mejor que producen.

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Deliciosa cerveza de Armenia…y probarla despúes de meses de viaje en países budistas e islámicos con poco y nada de alcohol, más deliciosa!

Después de la cena la abuelita nos sigue mimando con unos higos en almíbar y té. Las conversaciones se estiran hasta tarde. La noche está especial, corre un viento suave y se ve la silueta de las montañas del lado iraní en el fondo. Vahid nos cuenta que desde hace un mes atrás, cuando EEUU volvió a aplicar sanciones a Irán, lxs iraníes que quisieran entrar a Armenia, deberían pagar 20.000 dirams (como 30 euros, que es muchísimo dinero para los salarios iraníes). Como si no fueran suficientes castigos los que tiene esta nación. Hasta sus propios vecinos queridos, con los que llevan histórica buena relación, tienen que cerrarle las puertas cada vez más. Según nuestro amigo, ellos son los únicos que tienen permitido tomar alcohol en Irán, ni europexs, ni argentinxs, ni chinxs pueden siquiera atreverse a pedir un vino en Isfahán, pero si entra un armeno a un restaurante se lo sirven directamente. Nos hace una lista de la cantidad de gente que corresponde a cada etnia en Irán y nos confiesa que el vínculo especial es con los Persas. El parlamento en Irán estaría compuesto, según él, por 98 persas y 3 armenos.

Vahid se va a atender su teléfono y nos quedamos con la pequeña Neda de 11 años, que sin titubear se sirve un vasito de cerveza y le echa un trago con total naturalidad. Es una niña muy carismática y sabe cinco idiomas: armeno, inglés, ruso, persa y árabe. Nos sorprende tirando frases de cada uno. Entiende todos los alfabetos aunque reniega del árabe. También nos cuenta que en las escuelas aprenden ruso como segundo idioma, y sumado al peso del pasado reciente soviético, la mayoría de gente de todas las edades del país lo habla. Recién ahora algunxs jóvenes empiezan a aprender el inglés, principalmente en la capital Ereván, pero también en otras ciudades. Eso mismo nos daríamos cuenta en todo nuestro recorrido por Armenia al ver las pocas posibilidades de entablar conversaciones en inglés con la gente. Para un próximo viaje por el cáucaso, aprender algunas frases en ruso van a ser más que útiles.

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Nuestro anfitrión Samuel, dueño del hostel a pasos de la frontera de Armenia con Irán

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