Mi nombre es Bruno Bosio

Desde 2010 realizo viajes por tierras sudamericanas. En cada uno de esos caminos fui aprendiendo de la tierra y sus gentes, del movimiento, del arte de viajar con poco presupuesto. Cada regreso a casa significaba, el deseo más profundo de seguir sintonizando encuentros.

Oriundo de Santa Fe capital, Argentina. Profesor en Historia, músico y compositor, artesano, viajero, e intento de escritor.

En 2016, terminé mis estudios académicos en Historia  y ahora ando en busca de todas esas historias que no están en los libros que estudiaba.

Mi vida estuvo y está marcada por tres principales pasiones:  los viajes, la música y las ciencias sociales y humanas.

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Algunas de sus canciones en el proyecto Suma Qamaña:

Fiel partidario de que la vida está para experimentar, reinventar, descubrir, luchar y jugar…Amante de no de tener un solo rol, oficio o profesión que lo encasille mental y socialmente de por vida.

Algunas frases inspiradoras del hacer y el movimiento:

“Es necesario hacer un mundo nuevo. Un mundo donde quepan muchos mundos, donde quepan todos los mundos.” (Sub comandante Marcos)

“El centro del espíritu del hombre y la mujer provienen de nuevas experiencias..” (Into the wild)

“Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica” (Salvador Allende)

“La imaginación al poder” – (Mayo Francés)

“Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable. “ (Eduardo Galeano)

“Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje, mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir la vida. Uno te hace fuerte, el otro te debilita” (Carlos Castaneda)


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Mi nombre no es Agostina Lunar, tampoco es Irkis ni Antonella, pero los uso todos. Viajando descubrí que la edad es una excusa, un invento cronometral para decirnos lo que podemos o no podemos hacer, ser o decir en cierta cantidad de giros a la órbita solar. Llevo 29 de aquellas, pero también viajamos alrededor del sol central de la galaxia y nadie cuenta esas vueltas de la espiral, que nos afectan de maneras inimaginadas. Me hago vieja o niña, depende la circunstancia y según los ojos de quien mira.

Y así también termino olvidando mi edad, mi género, mi metro cincuenta de estatura, crezco o me encojo como Alicia, porque “soy del tamaño de lo que Veo” (como dice nuestro amado Pessoa). Escribo esta presentación habiendo retornado al hogar originario, el humedal litoraleño de Santa Fe, luego del primer viaje largo: 1 año 9 meses y 25 días desde el des(a)pegue de la tierra mama. Y es muy divertido descubrir que en verdad podríamos presentarnos nuevamente luego de cada pequeño o gran viaje que hacemos. Cuando logramos alcanzar esa entrega verdadera, que es material y espacio-
temporal pero también psíquica-emocional-espiritual, y permitimos que el viaje “nos viaje”, padecemos el fortunio de encontrar antigua y obsoleta toda autodefinición previa.
Practico el Intento chamánico, la manifestación del deseo en la materia, y lo hago de manera cada vez más precisa.

La vida nómade me permite desvincularme más fácilmente de las estructuras sociales locales y a gran escala, cuando alcanzo ese desencantamiento de la mayoría de los paradigmas prefabricados por el inconsciente, logro imprimir en el campo cuántico un “deseo puro” que emana de
las profundidades del cardíaco. Sin filtros de miedo o duda, sin limitaciones de ningún tipo. Y esa es mi mayor obra. Debo reconocer que a veces le erro bastante… la visión se me empaña de emociones desequilibradas y pierdo el control de esta práctica, creando situaciones cómicas o difíciles y hasta peligrosas. Más al fin, estas (con)secuencias son parte del aprendizaje, un episodio diverso que agrega colores a nuestra hoja de ruta.

Este primer viaje-largo-épico-de-13-países-sin-fecha-de-regreso, lo hicimos juntos con Bruno, un gran compañero de aventuras y con quien escribimos este blog (aunque todavía él hace la mayor parte), pero también, dentro de este y otros tiempos viajé sola, viajé con amigues, viajé sin moverme viviendo en un hostel, viajé por estudio, viajé por trabajo, viajé de voluntaria en comunidades permaculturales y viajé para encontrar una de las raíces de mi árbol genealógico en Italia. Tomé exactamente 20 aviones en mi vida y todavía me da taquicardia de sólo pensar en subir a esas naves. Amo la bicicleta, el tren y el hacer dedo como medio de transporte, en ese orden. Solía ser vegetariana, disfruté esta experiencia de alimentación unos 10 años. Una vez en movimiento, para mí, soltar la zona de confort significó dejar Todo. Hasta el vegetarianismo. Elegí entregarme por completo a las variadas formas en que surgía mi alimento en cada hogar circunstancial, permití que ingresen a esta cuerpa todo tipo de preparaciones, en manos de incontables seres, a conciencia de que probablemente sería la única vez en la vida que esa confluencia de formas, texturas y sabores se presentaría ante mí. Han pasado los manjares más delicados y más burdos por esta boca. No me arrepiento de ningún bocado, ni siquiera de los que me han hecho arder hasta el cerebro.

Me cuesta escribir, soy haragana, estoy intencionando ser más diligente con este ejercicio, porque siento que todo lo experimentado debe expandirse hacia otrxs mentes y cuerpxs en forma de letra y en forma de energía invisible que viaja através de los bytes y nos conecta de alma a alma. Creo en la osmosis! En el traspaso de conocimiento por resonancia. Lo siento cuando leo y anhelo generar lo mismo en quien lea este blog.

No sé sacar fotos, compramos una cámara réflex por capricho, por querer “cazar” esos pedazos de viaje en imágenes y a veces en videos…jugando con ese cascote tecnológico que acarreamos todo el trayecto, descubrimos que las fotos se hacen ellas mismas, y los desperfectos técnicos se pueden corregir, lo importante es ver que los encuentros suceden, incluso cámara mediante, cosa que me costó incorporar: Encontrar el punto en el que la foto no me roba el momento, ni la atención del otro, o el respeto por ese otro que la mayoría de las veces no es consultado sobre si quiere o no participar de esa captura. Ahora estoy trabajando el sentido de las imágenes que selecciono para exponer, eligiendo entre los miles de cuadritos el cuadrito que mejor transmite el mensaje esencial de lo que vivimos en aquel presente.

Estudié muchas cosas pero ninguna me identifica, me gusta sentirme un multiverso de sabidurías sin título, me piace más el aprendizaje por experiencia directa, por intuición, hasta por error, que leer las cosas en un manual teórico o escuchar la bajada de linea de subjetividades impuestas. Todo es mentira y verdad a la vez, según el contexto. Encontré en la permacultura una forma de vida que me hace sentir en paz con el ecosistema y con les otres seres vivos, plantas, animales, piedras, insectxs, microrganismxs, acudiendo a la medicina natural para sanarnos, las formas amorosas de concebir, gestar, parir, el buen vivir y el buen morir. La interrelación armónica de los 5 elementos (tierra, agua, fuego, aire, éter) y, como decían los mayas, el Tiempo concebido como Arte. Añoro ese horizonte de casa orgánica en comunidad hippie, pero no hago de esto un paradigma. También disfruto el caos del mundo, me divierte navegar las muchedumbres, los carteles luminosos, los ruidos aturdidos y ver que la vida puede llegar a ser el Colmo de los Colmos y que eso también es Real y tiene derecho a existir.

Ya no me duele más el capitalismo, ahora identificamos al verdadero opresor: el Patriarcado. Nos encontramos cada vez mas cerca de las Causas. El Macho sobrevalorado hecho Sistema, penetra y extrae a la Hembra Tierra todos sus recursos, sus energías en forma de agua, mineral, olio, madera… la deshuesa y desguasa para sostenerse en su poder desequilibrado, en su consumo consumista que saca y no da nada, y si da, dura poco o ya no sirve, y desde esa podredumbre, desde el ojo del desperdicio huracanado la hembra madre vuelve a regenerarlo todo con su alquimia de amor, paciencia y tiempo.

Las mujeres y los hombres de este planeta estamos en la misma, somos lo que creamos, el sistema que nos oprime es el reflejo perfecto de nuestro propio desvarío. Hoy en día las mujeres estamos despertando, dejamos de ser zoombies que alimentan ciegamente al Gran Monstruo. Ya no queremos regalarle nuestro poder creativo a nadie ni a nada. Ni permitir que nos lo roben. Estamos recordando la sabiduría de nuestras ancestras, pintando nuestros rostros y cuerpas con la sangre menstrual que es origen de toda vida humana, desestigmatizando el asco y amando la imperfección, observando tiernamente la belleza de lo que nos habían hecho creer que era feo. Aceptando que si esto llegó a este
punto, fue porque nosotras lo permitimos. Reconociendo que ya no queda otra que deconstruírse, sacudirnos los prejuicios, los juicios, los celos, la competencia, el ego del machito que todas en algún momento aceptamos y reprodujimos consciente o inconscientemente.

Ya no podemos mirar para otro lado, dejar que pasen cosas por debajo de la línea del respeto. Nos estamos sanando y (re)EstableSiendo relaciones matriarcales, ejerciendo la sororidad como eje de nuestro accionar, pero la verdadera, no la sororidad que te venden para que te sigas vendiendo, Atentas y Perspicaces, porque la bestia sigue buscando por dónde colarse. Asertivas y defendiendo con Fiereza el valor de nuestro caldero: la Útera.

Mientras escribo esto siento la sangre bajando por las paredes de mi vientre, estoy muriendo literalmente… las mujeres tenemos el poder de morir y renacer una vez por cada lunación de 28 días. Y atravezando nuestra más oscura sombra practicamos la alquimia de convertir los miedos en dones, los defectos en virtudes, la mentira en verdad, el dolor en fuerza. Y no queremos destruír al hombre, queremos que ellos mismos reconozcan sus privilegios y decidan autodestruírse tal como son, que les dé insomnio su propio exceso de poder, sus artes manipulatorias, sus discursos egoicos, su dominación subliminal y explícita,que se entreguen de cuerpo y alma a esta limpia colectiva y que, con Humildad y Valentía, se atrevan a aprender de nosotras a Renacer, a renacer en una nueva masculinidad no-extractivista sino co-creadora, en relaciones de igualdad en la diversidad, de confianza, libertad y SOBRETODO: EMPATÍA.

No los vamos a destruír, ellos lo van a tener que hacer… como ofrenda en agradecimiento y compensación a todas las Mujeres de la Humanidad que sufrieron para que existamos.

UBUNTU. Soy porque Somos.